Construcción social de género

El género es una construcción cultural que se desarrolla en las sociedades de diversas maneras y que tiene su reflejo en todo el conjunto de expresiones, individuales y colectivas, que constituyen su cultura. Es por ello, que para construir otro modelos de vida, no podemos perder de vista las jerarquías de poder ni las representaciones tanto simbólicas como materiales que las construcciones culturales de género desarrollan en las diferentes sociedades. 

La división sexual del trabajo es una de las bases del orden de género que predomina en nuestra sociedad. Esta no sólo se expresa en la división del trabajo concreto entre hombres y mujeres – productivo y reproductivo– sino también en las normas que regulan sus trabajos, las representaciones de lo femenino y lo masculino, el reconocimiento social y el poder para expresar sus opiniones y desarrollar sus proyectos personales y colectivos. Incide también en la identidad de los géneros, es decir, en las pautas socialmente esperadas de las conductas, valores y expectativas de las personas según su sexo, y que son asumidas como naturales. 

Además, el trabajo reproductivo y de cuidados en el actual sistema machista está desvalorizado e invisibilizado al no participar en la lógica de mercado del sistema económico. No computa, no existe y recae históricamente sobre las mujeres. Al mismo tiempo, mantiene una distribución inequitativa de las tareas de cuidados que alejan de toda responsabilidad a los hombres de los quehaceres del hogar, incluidas las labores del cuidado del medio ambiente. Este status quo perpetúa la desigualdad entre los géneros. 

Por lo tanto, la división del trabajo por sexos está asociada a la precariedad de las mujeres, por las menores oportunidades de éstas para acceder a los recursos materiales y sociales y a la toma de decisiones en materias que afectan su vida y el funcionamiento de la sociedad.